Cómo nutrir a nuestro intestino

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Cómo nutrir al intestino. Cuando hablamos de nutrir al ‘intestino’ nos referimos a promover el bienestar de nuestra barrera intestinal y de la microbiota que nos es favorable. Para ello veamos primero un vídeo de la Sociedad Europea de Neurogastroenterología de 5 minutos de duración.
Si preferís los subtítulos en español, tenéis que pinchar en la rueda de opciones en la barra inferior del propio vídeo y seleccionar español (1). Os aconsejo que lo miréis un par de veces con el fin de poder memorizar todos los aspectos mencionados.

Cómo los alimentos que comes afectan tu intestino

Dentro de los varios conceptos explicados, debemos aprender cuáles son los alimentos capaces de aumentar la diversidad de las bacterias intestinales, es decir: frutas, verduras (crudas, poco cocinadas o fermentadas), legumbres, frutos secos, chocolate negro, vino tinto, café y té.

En el proceso digestivo el páncreas vierte en el intestino delgado las enzimas idóneas para romper el alimento en sus partículas más básicas con el fin de poderlas absorber, como son las proteasas para romper las proteínas, las lipasas para romper los lípidos, etc.

La fibra, en cambio, resiste a esta acción y no sería absorbida si no fuese por la fermentación realizada por las bacterias del colon. Por fibra se entiende un conjunto de sustancias, todas ellas de origen vegetal, como son los polisacáridos no almidón, la inulina, los fructooligosacáridos, el almidón resistente, la lignina y otros.

A raíz de este proceso se originan principalmente gases hidrógeno y metano, así como los Ácidos Grasos de Cadena Corta (AGCC), entre los que destacan el acetato, el propionato y el butirato.

El acetato es utilizado por todo el organismo como fuente energética, mientras que el propionato sirve al hígado para producir glucosa (que es otro combustible fundamental), además de inhibir la síntesis hepática de colesterol ayudando, de esta manera, a reducir sus niveles.

El butirato, en cambio, es especialmente importante para el intestino pues sirve para varias funciones:

  • es el combustible preferido por las células de la pared de nuestro colon, con lo que ayuda a su mantenimiento. Pensar que un déficit nutritivo de estas células puede alterar la ‘permeabilidad’ intestinal, es decir el paso controlado de sustancias, haciendo posible que pasen sustancias o bacterias no deseadas
  • es un potente antiinflamatorio, mejorando patologías inflamatorias intestinales (Síndrome del Intestino Irritable, Síndrome de Crohn, etc.)
  • reduce la insulino-resistencia
  • inhibe la proliferación de células tumorales, de ahí que el Instituto Americano Contra el Cáncer  declare que una dieta rica en vegetales sea capaz de reducir notablemente el riesgo de cáncer de colon, uno de los más difundidos. Aunque para que esta protección sea efectiva es necesario introducir cambios duraderos en nuestra dieta y mantenerlos en el tiempo (mínimo entre 5 y 10 años).

Espero que este artículo os sirva para entender la importancia de la fibra. Por otra parte el almidón resistente es especialmente importante para nutrir a las bacterias que protegen nuestras células del intestino.

Fuentes consultadas:

1.- Gut microbiota for Health [Internet]. European Society of NeuroGastroenterology and Motility [consultado el 3 de septiembre de 2018]. How does the food you affect your gut?. Disponible en: http://www.gutmicrobiotaforhealth.com/en/how-does-the-food-you-eat-affect-your-gut-a-ted-ed-lesson-from-shilpa-ravella/

2.- García P, Bretón I, De la Cuerda C, Camblor M. Metabolismo colónico de la fibra. Nutr Hosp 2001, 17: 11-16

3.- American Institute for Cancer Research [Internet]. EEUU: American Institute for Cancer Research [consultado el 3 de septiembre de 2018]. A Plate for a Cancer Protective Diet. Disponible en: http://www.aicr.org/new-american-plate/cancer-preventive-diet-model-plate.html