Los suplementos nutricionales

Antes de tomar un suplemento o complemento nutricional hay que demostrar que somos deficitarios de ese o esos nutrientes, hecho que generalmente se aprecia a través de una analítica. Estrictamente, los suplementos y los complementos no son lo mismo, pero son necesarios solo en caso de déficit demostrado.

Además, deberíamos asegurarnos de que con una dieta correcta somos incapaces de suplir dicha carencia, lo cual es raro. Los vendedores de suplementos insistirán en que los alimentos de hoy tienen menos valor nutritivo que antaño, pero en los análisis de los alimentos los parámetros nutricionales parecen adecuados. Además, nos encontramos en un país en que la población está bien nutrida, exceptuando algún micronutriente en concreto.

En cambio, lo que sí es nocivo es el desequilibrio ocasionado por distribuir incorrectamente las cantidades de los diferentes grupos de alimentos y que se puede fácilmente corregir siguiendo unas buenas prácticas.

No debemos olvidar que quién manda en el organismo es la información genética y sus cambios epigenéticos. Ellos son quienes deciden qué hacer con los nutrientes que ingerimos.

Veamos un ejemplo: si tomamos colágeno para las articulaciones no significa que el organismo lo acabe sintetizando. Hay diferentes tipos de colágeno: en la piel, articulaciones, alrededor de los órganos, arterias, entre otros. Puesto que su molécula es demasiado grande para poder pasar la barrera intestinal, este es digerido y lo que se absorbe son los compuestos del mismo.

Algunos de esos compuestos (principalmente aminoácidos) incentivan la formación de colágeno dentro de nuestro cuerpo, y el hacer ejercicio crea el estímulo para que el colágeno se sintetice en las articulaciones utilizadas en dichos movimientos, pero el organismo es mucho más complejo que todo esto y puede tener otras prioridades. Así que podríamos estar tomando colágeno para la rodillal y el organismo decidir crear colágeno para los órganos, o bien utilizar esos aminoácidos para sintetizar hormonas.

En la mayor parte de las personas sanas son  innecesarios. Otra cosa bien diferente es el caso de:

  • Requerimientos especiales en determinadas patologías o en etapas de la vida, como embarazo, lactancia, primera infancia o tercera edad.
  • La vitamina B12 en vegetarianos estrictos
  • Requerimientos especiales en enfermos crónicos polimedicados que deben compensar algún efecto secundario farmacológico.