El ejercicio físico

El ejercicio es fundamental para el bienestar físico y mental. Las personas que lo practican con regularidad lo saben pues lo notan en su día a día. El organismo del hombre no está pensado para ser sedentario, sino para moverse y estar al aire libre (de ahí el déficit generalizado de vitamina D).

Más allá del bienestar que podamos percibir, hay rutas o procesos metabólicos que se optimizan gracias al ejercicio, como son los del sistema cardiovascular, la tensión, la osificación, la fluidez de la sangre, el sistema inmunitario, la producción de energía, etc. Además, el metabolismo se va adaptando según se avanza en el entrenamiento y dicha adaptación incluye un mayor gasto energético en reposo, lo cual favorece la pérdida de peso más allá del tiempo de entreno.

Hacer ejercicio físico de forma regular, con la intensidad adecuada y seguir una dieta saludable, es la base de la salud. Si además, le añadimos un cierto equilibrio emocional y mental, gozaremos de un estado de bienestar más que aceptable.

Desde un punto de vista nutricional los aspectos más importantes son:

1.- La hidratación durante o después del ejercicio es fundamental y depende de la duración, intensidad y estación del año. Debemos ser conscientes de que si no nos hidratamos correctamente acabamos alterando los ritmos cardíaco y respiratorio. Si utilizamos botellitas, es oportuno evitar las de un solo uso y buscar alguna que no suelte residuos plásticos en el agua. Lo ideal es evitar el plástico por completo.

2.- Otro aspecto importante es la ingesta de azúcares antes y durante el ejercicio para mantener el rendimiento en el caso de ejercicio prolongado.  En el caso de entrenos de intensidad moderada y de más de una hora de duración, la ingesta de azúcares y proteínas después de los mismos nos permite reponer el glucógeno muscular (es la llamada ventana anabólica) y facilitar el rendimiento en el entrenamiento sucesivo. Como fuentes de azúcares se puede recurrir a la fruta, la cual también nos proporciona agua y antioxidantes.

Como fuente de proteína se pueden comer frutos secos (si eres vegano), o lácteos y clara de huevo (si sigues un patrón mediterráneo).

En el caso de que tu nivel de entrenamiento superes las 7 horas semanales, te aconsejo que te asesores mejor sobre hidratación y reposición de glucógeno. Y recuerda que, para mejorar la forma física evitando lesiones, el ejercicio debe tener una intensidad adecuada (ni demasiado baja ni demasiado alta).