Alimentos de calidad

El consumo elevado de ‘calorías vacías’ y de bebidas azucaradas es otro factor que está en el origen de la obesidad. La administración pública ha implementado en los últimos 15 años varias medidas contra la obesidad sin obtener grandes resultados, pues la pandemia sigue creciendo y las estanterías de los supermercados rebosan de productos obesogénicos e insanos.

Medias tintas

El gobierno es quien puede tomar manos en el asunto, pero las medidas adoptadas son, en su mayoría, insuficientes. Además, están diseñadas en base a negociaciones con el sector alimentario. En ocasiones son organizaciones privadas, creadas ad-hoc, quienes controlan la aplicación correcta de las medidas adoptadas y, en otras ocasiones, la adherencia a estas iniciativas es de carácter voluntario. Es lógico que este tipo de medidas no sean de gran utilidad, no obstante el dinero invertido.

Esto ha sucedido con el Código Paos (Código de autocontrol de la Publicidad redactado por las empresas involucradas y con adhesión voluntaria) y sucede ahora con la iniciativa Nutriscore.

Nutriscore introduce, como novedad, un sistema tipo semáforo que nos indica, con un sistema de letras y colores, si un alimento es bueno o malo (que serían los alimentos ricos en grasas totales, saturadas, sal, azúcares y calorías). Esto suena bien, pero veamos algunas consideraciones:

Aunque fuese anunciado a bombo y platillo, en España (y en los otros países europeos) su aplicación es voluntaria. Esto quiere decir que lo aplica la empresa que le interesa hacerlo. Todos esperan a la decisión que debe de tomar al respecto la Comisión Europea en  la primavera de 2019.

Como todo sistema, Nutriscore tiene sus fallos, pues habría alimentos calóricos pero sanos que recibirían una puntuación poco favorecedora (como el aceite de oliva virgen extra), mientras otros bajos en calorías recibirían una buena puntuación, aunque fuesen poco saludables. También podría ser que un alimento reciba un verde en cuanto a calorías, pero un rojo en cuanto a sal. Además, para que el consumidor pueda orientarse con él debería, de todos modos, saber qué grupo de alimento está comprando, cómo combinarlo con otros y en qué cantidad (1).

Lobby de la industria alimentaria

La legislación europea es bastante estricta en cuanto a seguridad alimentaria. Esto significa que cualquiera que maneje alimentos (desde su recolección, manipulación, elaboración, distribución, venta, así como bares, restaurantes, etc.) debe cumplir toda una serie de protocolos y requisitos que impiden a dicho sector ahorrar sobre estos procesos y sobre el personal necesario para llevarlos a cabo.

Por ello, los puntos sobre los que la industria juega para maximizar beneficios son, principalmente, la calidad de la materia prima y el marketing. Eso no significa que vayan a incluir veneno en los alimentos pero sí elegir el componente económicamente más competitivo, aunque no sea el más saludable. Lo mismo que hacen muchas personas a la hora de comprar comida.

Pero lo absurdo de esta complicada situación es que la responsabilidad de comer saludable recae sobre el propio consumidor, el cual carece de los conocimientos necesarios para elaborarse su propia dieta saludable en la que conjugar alimentos frescos  y alimentos procesados, ready tu use (listos para usar). Prueba de ello es la prevalencia de obesidad y de enfermedades metabólicas dependientes de una incorrecta alimentación.

Alimentos procesados vs no procesados

Si tuviésemos que dar una directriz general diríamos que los alimentos más saludables son los alimentos frescos y que la persona debe combinarlos de acuerdo al patrón mediterráneo. En verdad es que solo comprando alimentos frescos o poco procesados sabemos realmente qué estamos poniendo en nuestro plato.

Pero al mismo tiempo estos alimentos requieren tiempo para su elaboración, tiempo del que carecen las familias con personas trabajadoras. De ahí que sea necesario consumir productos procesados o de rápida preparación.

No todos los alimentos procesados son malos: las legumbres, verduras, pescados en conserva o los yogures son alimentos mínimamente procesados saludables. El problema se presenta en aquellos alimentos que presentan un listado tan largo de ingredientes que nos preguntemos qué estamos comprando.

Posición de la OMS

La OMS decidió utilizar, desde principios de 2018, un nuevo sistema de clasificación de los alimentos en base al grado de procesamiento sufrido. Se trata de la clasificación NOVA, ideada por el gobierno brasileño y que clasifica los alimentos en 4 grupos: alimentos frescos o mínimamente procesados, ingredientes culinarios, alimentos procesados y alimentos ultraprocesados.

Para conocer a fondo este tema, puedes consultar esta web.

Si quisiésemos resumir la cuestión en dos frases podríamos decir:

Hay que alimentarse de alimentos.

Si cuando vas a comprar un alimento procesados no entiendes su listado de ingredientes, no lo compres.

Fuentes:

1.- Idoia Sota. Nutrición: etiquetado de los alimentos. Cómo funciona Nutriscore, el nuevo etiquetado de los alimentos: críticas y virtudes del semáforo nutricional. El País. 20 noviembre 2018. Disponible en: https://elpais.com/elpais/2018/11/13/buenavida/1542132354_229696.html