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Resistencia a la insulina

La glucosa es fuente de energía para todas las células del organismo. Para poderla absorber estas tienen unos transportadores específicos y algunos de estos dependen de insulina para funcionar. Para simplificar el tema podemos decir que hay tejidos que necesitan insulina, tejidos que no la necesitan y tejidos con células capaces de utilizar la insulina o prescindir de ella.

Todo ello tiene un porqué. Por ejemplo, el cerebro es demasiado vital para depender de la insulina, de ahí que absorba glucosa directamente. El hígado también es vital (por qué produce glucosa para el resto del organismo) por lo que puede absorber la glucosa sin insulina, aunque también tiene transportadores que necesitan insulina, lo que le sirve para medir cuánta insulina hay en el organismo en cada momento y, en base a eso, regular la producción de glucosa y grasa.

¿Qué es la resistencia a la insulina?

Corresponde a una especie de hartazgo celular. Cada vez que comemos (sobre todo hidratos de carbono, pero no exclusivamente), se libera insulina y esta va introduciendo la glucosa en las células. Pero si una persona come todo el día, las células acaban hasta arriba de glucosa e ignoran a la insulina. Así de fácil. Lo hacen esencialmente para protegerse, ya que un exceso de glucosa les es tóxico.

De manera fisiológica también hay períodos en los que el organismo genera una cierta resistencia a la insulina, como sucede en los períodos de crecimiento o en el embarazo. En estos casos, el organismo se garantiza que la glucosa esté disponible para el desarrollo de los tejidos.

Otro momento en el que esta resistencia es útil es durante los ayunos. Pensar a toda el hambre que ha pasado la humanidad (y, lamentablemente, sigue pasando en algunos lugares del planeta): al originarse esta resistencia el organismo se asegura que no falte glucosa a los órganos más vitales lo que garantiza su supervivencia.

¿Cuándo es patológica?

Cuando se debe a un exceso de ingestas. Nuestro organismo ha evolucionado en la escasez y no está preparado para gestionar la opulencia energética.

¿Por qué se produce la resistencia a la insulina?

La glucosa sirve para producir energía. Dentro de nuestras células tenemos unas estructuras muy especiales: las mitocondrias. Ellas son las encargadas de producir energía en todos los organismos animales. Es más, son tan importantes que dentro de sí tienen código genético heredado exclusivamente de nuestras madres.

Bueno, pues las mitocondrias son capaces de gestionar X cantidad de energía, la cual la pueden producir a partir de la glucosa, de la grasa y de algunos aminoácidos (la glucosa no es la única fuente).

Cuando las mitocondrias reciben un exceso de glucosa empiezan a no funcionar bien, es como si se cortocircuitaran. También empieza a funcionar mal la parte de la célula que produce las proteínas (como las hormonas, enzimas, etc.) las cuales salen defectuosas y empezamos a tener hormonas, enzimas y otras moléculas que no funcionan bien. Es en este punto cuando el problema pasa de la célula a involucrar todo el organismo.

Las consecuencias de la resistencia a la insulina son:

  • Aquellas derivadas del exceso de glucosa que empieza a depositarse en los espacios extracelulares. Por otra parte, la glucosa se adhiere a moléculas varias inactivándolas. Por ejemplo, el colesterol en exceso puede estropearse (y detonar el proceso de formación de los ateromas) bien por oxidación o por glucosilación (se le pega una molécula de glucosa).
  • Aquellas derivadas del exceso de insulina. Esta hormona tiene más funciones además de la energética: participa en los procesos de crecimiento de tejidos. De ahí que la resistencia a la insulina se relacione con el Síndrome de ovario poliquísticos, hiperplasia de próstata, origina los acrocordones (que son crecimientos de piel en las zonas donde esta forma pliegues, como el cuello, las axilas, las ingles o los glúteos), entre otros efectos. A mayor cantidad de insulina circulante mayor acción de crecimiento, pudiendo contribuir a la formación de tumores.

Una de las consecuencias más conocidas es el síndrome metabólico, un cuadro en el que se pueden presentar hipertensión, diabetes de tipo II, dislipemia (colesterol y/o triglicéridos altos) y/o sobrepeso y obesidad. Que es recomendable cuidar su salud con una dietista online.

Por último, no olvidemos que cualquier cambio en nuestro metabolismo interfiere también en la composición de nuestra microbiota, la cual a su vez influirá en nuestro metabolismo.