Cómo se estudia la nutrición

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La nutrición es una ciencia y como tal debe basarse en la evidencia científica. El estudio de la nutrición es diferente al de los medicamentos. La primera se suele estudiar con estudios observacionales, mientras que los medicamentos lo hacen con estudios de intervención. De hecho, presentan grandes diferencias.

La primera diferencia está en el objetivo del estudio. En los de intervención se pretende observar los efectos de una sustancia y en qué manera se produce dicho efecto (rutas bioquímicas), mientras que los estudios observacionales de gran envergadura buscan conclusiones válidas para todas las personas en relación con la mayoría de alimentos, puesto que normalmente tienen las finalidad de dar indicaciones nutricionales generales de salud pública.

Os obvio que los alimentos nos sientan de manera diferente a cada uno de nosotros, al igual que lo hacen los medicamentos, pero las indicaciones de salud pública se dirigen a la mayoría de la población (con la lamentable influencia de los potentes lobbys del sector alimentario). Esto es independiente de si conocen o no las rutas bioquímicas del porqué un alimento sienta bien o mal. Con el tiempo dichos procesos se van conociendo y sirven para corroborar lo aconsejado hasta el momento e ir personalizando los consejos nutricionales.

Otras diferencias entre el estudio de los medicamentos y de los alimentos son:

1.- El principio activo: Los medicamentos suelen presentar uno o dos principios activos, mientras que los alimentos contienen decenas de ellos. El efecto de un determinado alimento depende de la interacción de todos ellos y de los contenidos en otros alimentos que se ingieren en la misma toma.

2.- La ingesta: Los medicamentos pueden tomarse junto con otros alimentos y alejados de las comidas, pero los alimentos siempre se ‘reúnen’ en comidas por lo que en una sola toma podemos estar ingiriendo centenares de sustancias diferentes que interactúan entre ellas potenciándose o anulándose.

3.- La concentración: Sea cual fuere el principio activo de un medicamento, la concentración del mismo es muy superior a la de las sustancias contenidas en los alimentos. Los medicamentos que la gente define como ‘naturales’ son similares a los alimentos en cuanto a número de sustancias (por ejemplo, un extracto de alcachofas contiene decenas de principios activos), pero también lo son a los medicamentos ‘químicos’ en cuanto a concentración. De ahí que no se deban tomar a la ligera, como automedicación, pues no están exentos de riesgo. Por ejemplo, que una persona sana coma un día 4 alcachofas es bueno ya que aportan nutrientes, pero consumir medicamentos que por concentración de sustancias equivalen a 30 alcachofas diarias durante meses, puede suponer un riesgo según el contexto.

4.- Los sujetos de los estudios: los medicamentos suelen estudiarse en personas enfermas, mientras que las dietas se estudian en personas sanas, a menos que la  finalidad de dicho estudio tenga como objetivo hacer recomendaciones a personas con una determinada enfermedad. Como hemos dicho, los estudios de nutrición son de tipo observacional y buscan hacer recomendaciones al conjunto de la población. Para ello los grupos son amplios (puede haber hasta miles de personas), el seguimiento se hace durante muchos años (hasta decenios) y los datos del estilo de vida y del tipo de dieta se recogen a través de cuestionarios.

Eso no quita que haya muchos estudios de intervención. En estos se elige un grupo, normalmente no muy extenso, y se divide en 2 grupos: en uno se realizará la intervención y en el otro no. Deben de ser grupos homogéneos y los datos se suelen obtener a través de analíticas. El tiempo de observación suele ser cortos (unas semanas). Con esta metodología se estudian, por ejemplo, los suplementos en determinadas patologías.

5.- La duración de los estudios de nutrición: Los medicamentos suelen estudiarse en períodos cortos de tiempo (semanas) pues la mayoría de los medicamentos están diseñados para un uso acotado en el tiempo. De hecho, el uso prolongado que deben hacer los enfermos crónicos supone lidiar con indeseables efectos secundarios. Los alimentos, en cambio, deben estudiarse en el contexto de un perfil dietético, un estilo de vida y por un período de tiempo prolongado (años o decenios) ya que su ‘acción’ en el organismo es paulatina y constituye unos de los factores más importantes de la salud de una persona.

Como ejemplo de estudios de nutrición, se puede mencionar el estudio Framingham, empezado en 1948 en la ciudad de Framingham (EEUU) y que, a día de hoy, sigue en curso con la tercera generación de estudiosos y estudiados. En dicho proyecto se observan las relaciones entre el estilo de vida de miles de personas y la enfermedad cardiovascular.

Otro proyecto importante y conocido internacionalmente es el estudio Predimed (Prevención con Dieta Mediterránea) y se realiza en España. Participan miles de voluntarios a los que se forma a través de charlas educativas sobre alimentación y estilo de vida. A los mismos se les hace un seguimiento a través de analíticas, peso y otros indicadores. La primera fase duró 4 años y la segunda (Predimed Plus) está todavía en curso. En la primera fase se analizaba la influencia del consumo de aceite de oliva en la salud cardiovascular, mientras que en la segunda se está ampliando la observación a otras patologías.

También podemos mencionar la cohorte de estudio del EPIC (Prospective Investigation into Cancer and Nutrition) con más de 521.000 sujetos de 10 países europeos seguidos desde hace más de 15 años. En este proyecto se observa y analiza el estilo de vida con la aparición y evolución de los diferentes tipos de cáncer.

Dada la duración y envergadura de dichos estudios de nutrición, las conclusiones a las que llegan gozan de una base estadística muy sólida. Los estudios más pequeños, en cambio, sirven para abrir interrogantes, pero deben compararse y analizarse junto con otros estudios para poder extraer unas conclusiones, como se hace en los metaanálisis.