Comer bien para vivir mejor

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Informe ‘Comer bien para vivir mejor’. Acabo de leer un informe muy interesante llamado ‘Comer bien para vivir mejor: reduzcamos nuestro consumo de carne’. Se editó en mayo de 2018 y está firmado por diversas organizaciones: Greenpeace, Animanaturalis, el Colegio General de Dietistas y Nutricionistas, AVATMA (Asociación de veterinarios para la abolición de la Tauromaquia), Ecologistas en Acción y muchas más.

Este informe tiene un valor añadido y es ser el fruto del trabajo y de la coordinación de asociaciones bastante diferentes entre ellas, pero que comparten una preocupación palpable por el futuro. Mientras los medios y los políticos nos distraen con otras noticias, a veces manipuladas y sin ninguna proyección, el planeta sigue desmoronándose ante nuestra pasividad, acercándose cada vez más al punto de no-retorno.

El tema clave del informe es el análisis del consumo de carne, desde diferentes puntos de vista. Algunos de ellos han sido también analizado en esta web, mientras otros son nuevos enfoques, pero todos convergen en un punto común: su insostenibilidad.

El análisis se realiza desde un punto de vista ambiental, de salud humana, de bienestar y sacrificio animal, de agotamiento de las reservas naturales, entre otros. Comparto plenamente la posición de Avatma sobre la necesidad de exigir a la Administración el aumento de los controles que garanticen la correcta ejecución del aturdimiento previo en los mataderos y que no se permita excepciones a esta regla por ninguna razón, ni religiosa, ni de ninguna otra índole.

Muy oportuna es la intervención de Avatma que nos alerta sobre el uso y abuso de los antibióticos y de las recientes declaraciones de la propia OMS que invita a dejar de utilizar con carácter inmediato los antibióticos de uso preventivo. Quizás pocas personas se hayan parado pensar que hace poco más de un decenio nos recetaban 100 mg/día cuando teníamos una infección, mientras que ahora suelen recetar 500 mg o 1000 mg(/día. Seguramente no estamos lo suficientemente concienciados que las infecciones bacterianas pueden ser muy peligrosas, sobretodo en un mundo tan superpoblado e interconectado.

Otras intervenciones analizan el daño social y ecológico de los monocultivos dedicados a los alimentos para los animales de granja, así como sobre la oportunidad de cambiar la política fiscal con el fin de favorecer los alimentos vegetales y encarecer los animales. En realidad este último punto es fundamental para poder dirigirnos hacia una dieta plenamente vegetal. El documento acaba analizando algunos proyectos enriquecedores a este respecto.

En resumen, un informe para leer y reflexionar, pero principalmente un informe para difundir y poner en práctica. A estas alturas da igual qué argumento escoja cada uno para reducir o eliminar por completo el consumo de carne y derivados: la cuestión es que lo hagamos ya.

Lo podéis descargar en este link.