EL AMBIENTE

Todos somos conscientes de la relación entre el ser humano y el planeta en el que vivimos.

La influencia del hombre en el medio es conocida por todos: cambio climático, desertización, lluvias ácidas, extinción de especies, y un largo y triste etcétera que superan las pocas influencias positivas del hombre en el planeta.

La influencia del medio sobre el hombre incluye, entre otros, centenares de sustancias tóxicas que retornan del medio al hombre, quien las originó. Este campo es conocido y estudiado por diferentes asociaciones e instituciones de salud pública, pero es menos conocido entre la población. Su estudio es difícil dada la continua aparición de sustancias químicas (se habla de centenares nuevas cada año) y la lentitud con la que se produce su efecto en el  organismo (años o incluso décadas).

La diferencia entre estos tiempos hace inviable la realización de los estudios previos necesarios para que se cumpla con los criterios de precaución previstos por la Unión Europea, aunque el problema es planetario y no meramente europeo. En este contexto hay que mencionar el conflicto de intereses existente entre la industria en general, y el sector de la salud pública y medioambiental.

A lo largo de 2019 hemos asistido a una concienciación general sobre el consumo de plástico promovido por los medios de comunicación los cuales, de repente, han puesto al plástico y al cambio climático en los titulares de las noticias.

Ahora lo que hace falta es que la población, es decir cada uno de nosotros, aplique cambios en su estilo de vida, en los productos utilizados y sobretodo exija al político de turno la correcta regulación de las sustancias plásticas y de otros contaminantes.