Flora y fauna intestinal

Los organismos complejos viven en simbiosis o competencia con una serie de pequeños habitantes presentes en la piel y sistema digestivo, siendo su concentración máxima en el colon. Se trata de bacterias (en su mayoría), otros organismos unicelulares y levaduras.  Su conjunto se denomina microbiota.

En los últimos tiempos se habla mucho de probióticos, prebióticos, simbióticos, de los beneficios de la fibra o de la necesidad de alimentar a las defensas. Como a menudo sucede en estos casos, se pone en manos del público unas decisiones de compra que deberían basarse en el conocimiento de aspectos concretos (y nada sencillos) sobre flora y fauna intestinal.

Diferentes tipos de microbiotica

El feto se desarrolla en un ambiente aséptico. Durante el parto, las bacterias de la madre migran desde el colon y ano hacia la entrada de la vagina y colonizan al neonato en el momento del nacimiento. De este modo se hereda el tipo de microbiota de la madre (1). El resto de las bacterias que colonizan al recién nacido provienen de la leche materna (Lactobacillus y Bifidobacterium) y del ambiente. Los niños nacidos por cesárea son colonizados por las bacterias presentes en el entorno.

A partir del destete entran las bacterias presentes en los diferentes tipos de alimentos. Cada individuo tiene una media de 1.000 especies en su intestino (2). A los dos o tres años se ha completado el tipo de perfil de flora y fauna que acompañará al individuo el resto de su vida.

El perfil bacteriano intestinal constituye un ecosistema maduro estable, pero influenciable en el largo plazo  por el tipo de dieta (3). Las personas que siguen una dieta rica en grasa y proteínas animales y pobre en fibra tienen un perfil de microbiota denominado Bacteroides (muy común en Europa), mientras que una dieta pobre en grasa y rica en fibra tiene un perfil denominado Prevotella (muy común en Africa). Por ejemplo, los americanos de origen africano han cambiado su tipo de fauna de Prevotella a Bacteroides.

En general, una dieta rica en fibra favorecerá el crecimiento y desarrollo de cepas beneficiosas (como Lactobacillus y Bifidobacterium), gracias a la fermentación y al pH ácido ocasionado. Por el contrario, una dieta rica en carne favorecerá un ambiente básico en el que aumentarán las bacterias nocivas que, a partir de la putrefacción, originan unos compuestos considerados precancerígenos y cancerígenos en el largo plazo para el propio colon. Esta es una de las razones por las que se aconseja seguir una dieta rica en vegetales y baja en carne.

¿Qué función tiene?

La microbiota es indispensable para la vida. Es capaz de producir proteínas que participan en más de 20.000 funciones biológicas: permite la digestión de ciertos alimentos que no son asimilables por el intestino, produce la vitamina K y vitaminas del grupo B, así como enzimas que participan en la traducción del ADN (2), interacciona con nuestro sistema inmunitario mejorando su función, mantiene la integridad de la barrera intestinal y a su vez nos protege de la infección de otras bacterias. Cuando ingerimos un alimento contaminado, la flora residente compite y lucha con la de los alimentos contaminados impidiendo su proliferación.

Cada día se descubren más ámbitos de influencia de la microbiota, asociándose al estado de ánimo y depresión, a la función cerebral y a la obesidad, entre otros.  Según la variedad que se tenga, habrá unas funciones orgánicas mejoradas o deterioradas.

Al final las reacciones que suceden en el intestino dependen de los genes de la flora y fauna, además de los de nuestra barrera intestinal. Dada la gran variedad de bacterias presentes, se puede afirmar que el 90% de lo que sucede en el intestino depende de genes que no son humanos. Sorprendente.

Productos o suplementos

Los probióticos son directamente bacterias en sí, los prebióticos son sustancias que gustan a las bacterias beneficiosas (normalmente extractos de fibra vegetal) y sirven para incentivar su crecimiento, mientras que los simbióticos son productos que contienen ambas cosas.

Los probióticos pueden comprarse en preparados varios (cápsulas, sobres, etc.), pero hay que conocer el tipo de cepa que se está comprando, así como su concentración. Por otra parte, los alimentos contienen bacterias (de diferente tipo según el tipo de alimentos), por lo que es ilógico consumir probióticos o prebióticos para mejorar la salud intestinal y seguir una dieta equivocada a este respecto, puesto que al final no se logrará influenciar ese ecosistema de manera duradera.

Proyección futura

El estudio del efecto beneficioso de la microbiota sobre el organismo, así como los resultados hasta ahora obtenidos, abren nuevas vías de tratamiento para las patologías intestinales, alergias, patologías inmunes y prevención de patologías pulmonares, entre otros. Buena parte de estas intervenciones están dirigidas a niños.

 

Fuentes consultadas:

1.-  Suárez JE. Microbiota autóctona, probióticos y prebióticos. 2013. Nutrición Hospitalaria. Vol. 28. Suplemento 1.

2.- Robles-Alonso V, Guarner F. Progreso en el conocimiento de la microbiota intestinal humana. 2013. Nutrición Hospitalaria. Vol. 28. Páginas 553-557.

3.- Wu G et al. Linking long-term dietary patterns with gut microbial Enterotypes. National Institute of Health. Estados Unidos. 2011. En Science 2011 October; 334. Páginas 105-108