Efectos de los tóxicos en el organismo

La respuesta orgánica a la contaminación presenta una gran variabilidad individual.

El mecanismo de acción de los tóxicos es complejo debido a su larga persistencia. Algunos inciden con exposiciones altas y en momentos concretos, y otros en cambio provienen de una exposición baja pero continuada en el tiempo. El resultado es un cóctel que afecta a los organismos vivos a lo largo de toda la vida partiendo del período intrauterino. Esta problemática sigue en fase de estudio pero con una regulación deficiente.

Según la OMS las principales preocupaciones derivadas de los disruptores endocrinos son la elevada proporción de desórdenes del proceso reproductivo detectándose hombres con semen de baja calidad, incidencia de malformaciones genitales, embarazos terminados antes de la semana 37 y niños de bajo peso al nacer.

Otros problemas detectados son los desórdenes neuroconductuales asociados con trastornos tiroideos (dislexia, retraso mental, trastorno de déficit de atención con hiperactividad y autismo), la creciente incidencia de cánceres relacionados con el sistema endocrino (mama, endometrio, ovarios, próstata, testículos y tiroides), cáncer de cerebro y leucemia pediátrica, así como la prevalencia de asma pediátrica, de diabetes de tipo II y de obesidad (1). También interfieren sobre los receptores de neurotransmisores como la serotonina, noradrenalina y dopamina, y sobre el sistema inmunitario (1). Pueden contribuir al aumento del asma.

Los factores que influyen en la sensibilidad individual son: la edad (especialmente sensibles son los fetos, los 2 primeros años de vida y el desarrollo puberal –entre los 8-13 años en niñas y 6-16 años en niños-), el tiempo de latencia (que puede ser largo, hasta decenios), la potenciación debido al efecto cóctel y la dinámica de la dosis ingerida (las dosis bajas de algunos tóxicos son más perjudiciales que las altas).

Una alimentación adecuadamente planificada facilita la metabolización y eliminación de los tóxicos, pues la serie de reacciones químicas involucradas en estas vías funcionan mejor. También hay que considerar que dichas vías son compartidas por todos los llamados ‘xenobióticos’ (sustancias no naturales) que, al ser ajenos al funcionamiento normal del organismo, siguen las mismas vías para su neutralización. Se consideran xenobióticos los medicamentos y el alcohol, entre otros.

Fuentes consultadas:

1.- OMS. State of the science of endocrine disrupting chemicals – 2012. Consultado el 18 de enero de 20118. Disponible en: http://www.who.int/ceh/publications/endocrine/en/