Dieta paleo

La dieta paleolítica intenta simular la ingesta que tenían nuestros antepasados antes de la aparición de la agricultura. Se basa en comer predominantemente carne, pescado, vegetales, fruta y semillas, eliminando los cereales, los alimentos lácteos, las legumbres, la sal, el azúcar y los alimentos procesados.

Su composición en cuanto a macronutrientes la dieta paleo presentaría la siguiente distribución:

Hidratos de Carbono Proteínas Grasas
Dieta Mediterránea 50-60% 10-15% 30-35%
Dieta Paleo 35-45% 19-35% Sin especificar

Según sus sostenedores, la dieta paleolítica evitaba la ingesta de alimentos nocivos como las legumbres y los cereales, y permitió al ser humano evolucionar física y mentalmente, evitar la aparición de enfermedades prevalentes a día de hoy, tales como la obesidad, la diabetes y los problemas cardiovasculares.

De acuerdo con la evidencia disponible a día de hoy (1) la dieta paleo hace perder peso más rápidamente e implica menos hambre,  aunque las observaciones a los 2 años no aportan diferencias entre esta dieta, la mediterránea o la de diabéticos. Los mismos resultados se obtienen comparando el perímetro de la cintura de las personas a dieta.

Aunque se podría esperar lo contrario, los seguidores de la dieta paleo no presentan un colesterol LDL (malo) superior, ni mayor tensión o inflamación (medida con proteína C Reactiva). En cuanto a las aportaciones, esta dieta implica un mayor contenido de omega 3, pero un menor contenido de calcio, hierro, vitamina D y fibra (2).

¿Qué pasa con algunos de alimentos excluidos?

Las legumbres: se eliminan esencialmente por su contenido en lectinas, aunque hay que considerar que estas se reducen drásticamente con el remojo, la germinación y la cocción. Además, la exclusión de las legumbres de la dieta implica menores aportaciones de fibra, algunas vitaminas y minerales.

Los cereales: se eliminan porque elevan la insulina, aunque dicho dato es cierto para los cereales refinados, pero no lo es para los integrales que son los asociados a una dieta de tipo mediterráneo. Además, dicha respuesta presenta diferencias entre personas y se puede mitigar combinando los cereales con proteínas o grasas, como se hace en las dietas para diabéticos.

Los lácteos: se eliminan porque se asocian a la osteoporosis y porque en algunos estudios en los que se analiza la prevalencia de esta enfermedad, entre las poblaciones que ingieren leche y las que no, resulta una mayor presencia de osteoporosis en las que la consumen. Pero en realidad dicha asociación se debe a un error estadístico (falacia ecológica). No obstante, una reducción drástica de su consumo sería deseable desde un punto de vista ecológico y de explotación animal.

¿Qué pasa con algunos  alimentos incluidos?

La carne: la carne actual presenta una composición diferente a la que comían nuestros ancestros, puesto que esta depende del alimento ingerido por el animal. No se puede comparar la composición de la carne de un animal salvaje que sigue su dieta natural y se mueve, a un animal estabulado, confinado y hormonado, que se alimenta a base de piensos de dudosa calidad. Lo que sí se conoce es que la carne de hoy en día presenta ratios elevados de omega 6 (sustancia pro-inflamatoria) respecto a una carne salvaje. Además, hoy prácticamente se come solo músculo, mientras que antaño se comían también órganos, tuétanos, etc. por lo que la propia dieta carnívora presentaba unos nutrientes distintos a la actual.

El pescado: el de entonces no presentaba los metales pesados y las sustancias plásticas contenidas hoy.

También es necesario valorar que la industria cárnica y la pesquera presentan un elevado impacto ambiental e implican la muerte masiva de millones de animales cada año.

Fuentes consultadas:

1.- Dietitian of Canada. The popular Paleo Diet. PEN: the global resource for nutrition practice. Canada. 2011. Consultado el 28 de enero de 2018. Disponible para suscriptores en: http://www.pennutrition.com/resourcestools.aspx?trcatid=496&trid=22942&sr=paleo%2cdiet%2cdieted%2cdieting%2cdiets

2.- Metzgar M, Rideout TC, Fontes-Villabla M, Kuipers RS. The feasibility of a Paleolithic diet for low-income consumers. Nutr. Res. 2011 Jun; 31(6). Pag 444-51. Disponible en: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/21745626